En el siglo 12 se aceptaba por ley que había dos clases de seres humanos: los hombres libres y los esclavos. En el siglo 17 se concluyó que había hombres blancos e individuos inferiores de otro color. En el siglo 19 se determinó que en el mundo había unas 3 mil razas humanas, incluyendo a los negros. Hoy en día, la tendencia es ya no hablar de razas, sino únicamente de grupos humanos. La única raza posible es la raza humana. El color es lo de menos.
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solana:
(del lat. solana)
f. Lugar o sitio donde el sol da de lleno. || Galería o habitación de una casa destinada a tomar el sol.
Etiquetas: Naturaleza, Social
Se ha descubierto una manera de tener el carro pintado de un color distinto todos los días, con sólo oprimir un botón: la pintura paramagnética. Para el 2010 se anuncia que estará disponible esta pintura, no sólo una nueva clase de pintura automotriz, sino también la manera de cambiar el color del vehículo en menos de un segundo. Su principio está basado en la manipulación de las partículas de óxido de hierro presentes en el polímero, que es la pintura propiamente dicha. Una corriente eléctrica se dirige a través de la pintura, que hace posible controlar el espaciamiento de pequeños cristales dentro de las partículas del óxido de hierro. Cuanto más se altera el espaciamiento mencionado, cambia la manera en que se refleja la luz modificando el color. Cuando apagamos el vehículo se torna la carrocería del color original. En principio, los vehículos que se equiparán con este increíble mecanismo serán blancos, pudiendo tomar cualquier color visible para el ojo humano del espectro de colores. Una información en la red dice que Nissan es la compañía que ha tomado la delantera en el desarrollo de esta tecnología. El mejor amigo del hombre es el perro y luego el carro, ahora, no se soporta mucho a los amigos "camaleónicos", ¿te gustaría tener uno así? A mi sí. ¡Hasta pronto!
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Calidad de vida vs impacto medioambiental
Publicado por Joel Jimenez Francisco en miércoles, noviembre 28, 2007El Happy Planet Index (HPI) es un novedoso método de medición que demuestra la eficiencia ecológica con la cual el bienestar humano se reparte alrededor del mundo. Es el primer índice en combinar el impacto ambiental con el bienestar para medir la eficiencia ambiental en país por país, para determinar que gente vive más tiempo y felizmente.
El índice no revela país más feliz del mundo, demuestra la eficiencia relativa con la cual las naciones convierten los recursos naturales del planeta en bienestar (mayor tiempo de vida viviendo feliz) para sus ciudadanos. Las naciones que encabezan el índice no son los lugares más felices del mundo, sino las naciones que conjugan bien los factores: mayor tiempo de vida, felicidad durante ella y de menos abuso de los recursos del planeta. El HPI demuestra que alrededor del mundo, los altos niveles de la degradación de los recursos naturales no producen altos niveles del bienestar, y que es posible producir altos niveles de bienestar evitando el abuso excesivo de los recursos naturales. También revela que hay diversas vías para alcanzar niveles comparables del bienestar. El modelo seguido por occidente puede proporcionar longevidad marcada y la satisfacción variable, pero este provoca u alto consumo en los recursos naturales.
El Happy Planet Index (HPI) desglosa la visión de la economía de vuelta a sus fundamentos absolutos: qué invertimos (los recursos), y qué obtenemos (vidas humanas de la diversas duraciones y felicidad). El índice resultante de las 178 naciones de las cuales se tienen datos, revela que el mundo en su totalidad tiene mucho por hacer. En proporcionar vidas largas y significativas dentro de los límites ambientales de la tierra. Todas las naciones pueden mejorar. Ningún país alcanza la máxima puntuación del índice, y ningún país tiene perfectos los tres indicadores.
Ningún país mostrado en el Happy Planet Index tiene todo bien. Tenemos que reconocer del comienzo que mientras que algunos países son más eficientes que otros en proporcionar felicidad y longevidad para su gente, cada país tiene sus problemas y ningún país se desarrolla tan bien como pudiera. Todavía, increíblemente, es posible ver patrones emergentes que nos pueden mostrar mejores maneras para que alcancemos mejores vidas felices todos.
El desafío será si podemos aprender las lecciones del HPI y aplicarlo.
¡Entren a http://www.happyplanetindex.org y midan ustedes mismos su propio índice!
¡Hasta pronto!
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Viendo la info mostrada más arriba (revista ¡Despertad!), me doy más cuenta que no podemos multiplicarnos mucho, no solo por la comida, sino por el agua, el espacio, el estilo de vida, etc.
Esta idea de la planificación familiar entra en conflicto con la iglesia católica y otras entidades, pero estamos viendo nuevos fenómenos en muchos aspectos en este planeta, hay que ir variando el modus operandi tradicional si lo nuevo trae beneficios para todos.
¡Hasta pronto!
Etiquetas: Economía, Organizaciones, Países, Personal, Social
¿Es un león? ¿Es un tigre? No, es ambas cosas, es un ligre. También llamado liger, resultado del cruce entre un león macho y una tigresa, es un felino enorme que no para de crecer en toda su vida. En el caso contrario, si el macho es el tigre y la hembra una leona, el resultado es un enano en comparación, al que se da en llamar tigón. El ligre es el felino más grande del mundo (bueno, fuera de cruces el tigre bengalés es el mayor de los gatos), y como media puede llegar a pesar 400 kilos y medir 3,65 metros de pie. En comparación, un tigón puede llegar a pesar apenas 160 kilos. Si alguna "ligresa" no estéril se apareara con un tigre darían lugar a un animal llamado titi (o ti-ligre), mientras que si se aparean con un león, el animal resultante Un macho de ligre (como el de estas fotos) puede heredar el color de piel y la melena leonina, y también las franjas propias de los tigres, aunque no tan oscuras. Se dice que los ligres heredan también el gusto por el agua de los grandes felinos atigrados, y el comportamiento social y gregario de los leones. En la actualidad leones y tigres sólo coexisten en la naturaleza en el bosque de Gir, en India. Antiguamente coexistieron en Persia, China y probablemente en Beringia. La leyenda sostiene que los ligres eran relativamente comunes en Singapur antes de que el león asiático desapareciese casi por completo del continente. Es la influencia humana la responsable de que existan los ligres. Generalmente tigres y leones no comparten territorios, de manera que tendrían pocas posibilidades de encontrarse para formar este extraño cruce. Por otra parte, los hábitos de ambas especies son muy diferentes, el león es de actividad mayormente diurna y al descubierto, el tigre es más nocturno y forestal lo que hace más improbable aún el cruce en la naturaleza. La familia Felidae posee varios géneros, estos animales son del Panthera: Mencionamos esto porque entre ellos genéticamente es posible el cruce, es más, ya antes había visto Leopones (león + leopardo), ¡pero esos son feeeos, ja! ¡Hasta pronto! .
será un lili (o le-ligre).
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El sabor de un producto viene determinado por su olor en un 90%. Nuestra lengua solo tiene la habilidad de percibir los sabores salados, ácidos, amargos y dulces. Sin saberlo, el olor forma una parte importante en nuestra capacidad de percepción; al olfato no se le presta tanta atención como a los otros sentidos, no deberíamos, ya que utilizamos el sentido del olfato más de lo que creemos. Leí alguna vez que en occidente no se le presta tanta atención a este sentido tanto como en oriente.
Por otro lado el olor es el efecto determinante para la atracción entre sexos. Sin embargo, esto ocurre inconscientemente, ya que el olor no puede ser detectado. Al contrario de lo que algunas personas puedan pensar, el olor de la orina y del sudor tienen un efecto positivo en la atracción entre los sexos, pero solo si estos olores son apenas detectables por los humanos. La orina y el sudor contienen hormonas que pueden o no provocar la atracción sexual entre dos personas. Debido a esto estos tipos de olor se añaden a menudo a los perfumes. El Complejo de Histocompatibilidad Fundamental (CHF) influye claramente en el tipo de olor que una mujer encuentra atractivo en un hombre. Principalmente los hombres que tienen un CHF diferente al CHF femenino son los que atraen a las mujeres.
Es difícil detectar y describir un olor. Intenta describir cómo huele tu champú o tu casa. Las personas a menudo pueden describir el olor de su champú, por ejemplo dulce y de melocotón, pero una descripción del olor de su casa es complicada. Normalmente cuando intentas encontrar una forma de describir un olor verás imágenes y acabarás describiendo sentimientos en vez de olores.
Pero ¿qué es un olor exactamente? Esta es una pregunta difícil. Según Wikipedia el olor es una propiedad intrínseca de la materia y se define como la sensación resultante de la recepción de un estimulo por el sistema sensorial olfativo. El término “olor” se refiere a una mezcla compleja de gases, vapores, y polvo, donde la composición de la mezcla influye directamente en el olor percibido por un mismo receptor. Aquello que carece de olor se denomina inodoro. El olor es el objeto de percepción del sentido del olfato. El término fragancia o aroma es usado principalmente por la industria de alimentos o cosméticos para describir un olor placentero, y es comúnmente usada para referirse a perfumes. Los olores corresponden al fenómeno objetivo de los químicos disueltos en el aire, aunque, como en otros sentidos, varios factores psicológicos pueden desempeñar cierto papel en la percepción de los mismos.
Tecnicismos del olor:
- Concentración del olor
Es el número de unidades de olor por unidad de volumen. El valor numérico de la concentración del olor, expresado en unidades de olor (E/m3) iguala al número de veces que el aire debe ser tratado con aire inodoro para alcanzar el umbral del olor.
- Umbral del olor
Es la concentración de una sustancia gaseosa, expresada en µg/m3, que será discernida del aire inodoro por al menos la mitad de las personas. El umbral del olor por definición tiene una concentración de 1 unidad de olor/m3.
- Estándar de olor
Es un estándar de olor, expresado como concentración máxima, que no puede ser superado.
- Grave molestia por olor
Es un grado de molestia por olor que excede el nivel máximo admitido para la salud humana. Tanto los efectos sobre la salud como los efectos experimentados personalmente influyen en esto. En la práctica un nivel de molestia por olor se determina por cuestionarios en los que la gente describe el grado de molestia de olor experimentado.
- Efecto nivel cero
Esto es la mayor concentración posible de olor para la cual las personas todavía no experimentan molestias por olor.
Ya saben, quieran su sentido del olfato, ya que es un héroe anónimo que no anda reclamando crédito tanto como la visión o el gusto.
¡Hasta pronto!
Etiquetas: Naturaleza
Para saber más sobre la noche de Halloween es necesario remontarse a la vieja Irlanda y a la conocida Noche de Brujas. Pese a no ser una fiesta fundada en nuestro país, ni siquiera latinoamericana, cada vez son más los que la acogen como tradición. EEUU, Canadá, Puerto Rico, Irlanda, Reino Unido, etc. la tienen ya como tradición, mientras que en Australia, España o Nueva Zelanda ha alcanzado una popularidad aceptable en los últimos años. En las calles de santo Domingo podemos ver comercios (de bebidas alcohólicas mayormente) adornados con motivos “Halloweenescos” bastante elaborados.
Halloween se celebra la noche del 31 de octubre coincidiendo con el día de Todos los Santos, o día de Los Fieles Difuntos. Son los niños los que más disfrutan de ella y aprovechan la ocasión para disfrazarse, comer caramelos y decir eso de "truco o trato" (el famoso trick or treat?), aunque en suelo dominicano aún no legamos a tanto. Esta fiesta importada tiene como requisito y símbolo significativo la terrorífica calabaza, de basan en la tenencia de cráneos humanos con velas dentro por las brujas europeas.
Veremos cómo se da esta fiesta en una semana tan mojada…
¡Hasta Pronto!
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A propósito de tanta agua aquí les dejo esta joya de Don Juan:
Juan Bosch
(República Dominicana, 1909-2001)
Dos pesos de agua
La vieja Remigia sujeta el aparejo, alza la pequeña cara y dice:
—Dele ese rial fuerte a las ánimas pa que llueva, Felipa.
Felipa fuma y calla. Al cabo de tanto oír lamentar la sequía levanta los ojos y recorre el cielo con ellos. Claro, amplio y alto, el cielo se muestra sin una mancha. Es de una limpieza desesperante.
—Y no se ve nadita de nubes —comenta.
Baja entonces la mirada. Los terrenos pardos se agrietan a la distancia. Allá, al pie de la loma, un bohío. La gente que vive en él, y en los otros, y en los más remotos, estará pensando como ella y como la vieja Remigia. ¡Nada de lluvia en una sarta bien larga de meses! Los hombres prenden fuego a los pinos de las lomas; el resplandor de los candelazos chamusca las escasas hojas de los maizales; algunas chispas vuelan como pájaros, dejando estelas luminosas, caen y florecen en incendios enormes: todo para que ascienda el humo a los cielos, para que llueva... Y nada. Nada.
—Nos vamos a acabar, Remigia —dice.
La vieja comenta:
—Pa lo que nos falta.
La sequía había empezado matando la primera cosecha; cuando se hubo hecho larga y le sacó todo el jugo a la tierra, les cayó encima a los arroyos; poco a poco los cauces le fueron quedando anchos al agua, las piedras surgieron cubiertas de lama y los pececillos emigraron corriente abajo. Infinidad de caños acabaron por agotarse, otros por tornarse lagunas, otros lodazales.
Sedientos y desesperados, muchos hombres abandonaron los conucos, aparejaron caballos y se fueron con las familias en busca de lugares menos áridos.
La vieja Remigia se resistía a salir. Algún día caería el agua; alguna tarde se cargaría el cielo de nubes; alguna noche rompería el canto del aguacero sobre el ardido techo de yaguas. Algún día...
***
Desde que se quedó con el nieto, después que se llevaron al hijo en una parihuela, la vieja Remigia se hizo huraña y guardadora. Pieza a pieza fue juntando sus centavos en una higera con ceniza. Los centavos eran de cobre. Trabajaba en el conuquito, detrás de la casa, sembrando maíz y frijoles. El maíz lo usaba en engordar los pollos y los cerdos; los frijoles servían para la comida. Cada dos o tres meses reunía los pollos más gordos y se iba a venderlos. Cuando veía un cerdo mantecoso, lo mataba; ella misma detallaba la carne y de las capas extraía la grasa; con ésta y con los chicharrones se iba también al pueblo. Cerraba el bohío, le encarbaba a un vecino que le cuidara lo suyo, montaba el nieto en el potro bayo y lo seguía a pie. En la noche estaba de vuelta.
Iba tejiendo su vida así, con el nieto colgado en el corazón.
—Pa ti trabajo, muchacho —le decía—. No quiero que pases calores, ni que te vayas a malograr, como tu taita.
El niño la miraba. Nunca se le oía hablar, y aunque apenas alzaba una vara del suelo, madrugaba con su machete bajo el brazo y el sol le salía sobre la espalda, limpiando el conuco.
La vieja Remigia tenía sus esperanzas. Veía crecer el maíz, veía florecer los frijoles; oía el gruñido de sus puercos en la pocilga cercana; contaba las gallinas al anochecer, cuando subían a los palos. Entre días descolgaba la higera y sacaba los cobres. Había muchos, llegó también a haber monedas de plata de todos tamaños.
Con un temblor de novia en la mano, Remigia acariciaba su dinero y soñaba. Veía al muchacho en tiempo de casarse, bien montado en brioso caballo alazano, o se lo figuraba tras un mostrador, despachando botellas de ron, varas de lienzo, libras de azúcar. Sonreía, tornaba a guardar su dinero, guindaba la higera y se acercaba al nieto, que dormía tranquilo.
Todo iba bien, bien. Pero sin saberse cuándo ni cómo se presentó aquella sequía. Pasó un mes sin llover, pasaron dos, pasaron tres. Los hombres que cruzaban por delante de su bohío la saludaban diciendo:
—Tiempo bravo, Remigia.
Ella aprobaba en silencio. Acaso comentaba:
—Prendiendo velas a las ánimas pasa esto.
Pero no llovía. Se consumieron muchas velas y se consumió también el maíz en sus tallos. Se oían crujir los palos; se veían enflaquecer los caños de agua; en la pocilga empezó a endurecerse la tierra. A veces se cargaba el cielo de nubes; allá arriba se apelotonaban manchas grises; bajaban de las lomas vientos húmedos, que alzaban montones de polvo...
—Esta noche sí llueve, Remigia —aseguraban los hombres que cruzaban.
—¡Por fin! Va a ser hoy —decía una mujer.
—Ya está casi cayendo —confiaba un negro.
La vieja Remigia se acostaba y rezaba: ofrecía más velas a las ánimas y esperaba. A veces le parecía sentir el roncar de la lluvia que descendía de las altas lomas. Se dormía esperanzada; pero el cielo amanecía limpio como ropa de matrimonio.
Comenzó la desesperación. La gente estaba ya transida y la propia tierra quemaba como si despidiera llamas. Todos los arroyos cercanos habían desaparecido; toda la vegetación de las lomas había sido quemada. No se conseguía comida para los cerdos; los asnos se alejaban en busca de mayas; las reses se perdían en los recodos, lamiendo raíces de árboles; los muchachos iban a distancias de medio día a buscar latas de agua; las gallinas se perdían en los montes, en procura de insectos y semillas.
—Se acaba esto, Remigia. Se acaba —lamentaban las viejas.
Un día, con la fresca del amanecer, pasó Rosendo con la mujer, los dos hijos, la vaca, el perro y un mulo flaco cargado de trastos.
—Yo no aguanto, Remigia; a este lugar le han hecho mal de ojo.
Remigia entró en el bohío, buscó dos monedas de cobre y volvió.
—Tenga; préndamele esto de velas a las ánimas en mi nombre —recomendó.
Rosendo cogió los cobres, los miró, alzó la cabeza y se cansó de ver cielo azul.
—Cuando quiera, váyase a Tavera. Nosotros vamos a parar un rancho allá, y dende agora es suyo.
—Yo me quedo, Rosendo. Esto no puede durar.
Rosendo volvió el rostro. Su mujer y sus hijos se perdían ya en la distancia. El sol parecía incendiar las lomas remotas.
***
El muchacho se había puesto tan oscuro como un negro. Un día se le acercó:
—Mamá, uno de los puerquitos parece muerto.
Remigia se fue a la pocilga. Anhelantes, resecas las trompas, flacos como alambres, los cerdos gruñían y chillaban. Estaban apelotonados, y cuando Remigia los espantó vio restos de un animal. Comprendió: el muerto había alimentado a los vivos. Entonces decidió ir ella misma en busca de agua para que sus animales resistieran.
Echaba por delante el potro bayo; salía de madrugada y retornaba a medio día. Incansable, tenaz, silenciosa, Remigia se mantenía sin una queja. Ya sentía menos peso en la higuera; pero había que seguir sacrificando algo para que las ánimas tuvieran piedad. El camino hasta el arroyo más cercano era largo; ella lo hacía a pie, para no cansar la bestia. El potro bayo tenía las ancas cortantes, el pescuezo flaco, y a veces se le oían chocar los huesos.
El éxodo seguía. Cada día se cerraba un nuevo bohío. Ya la tierra parda se resquebrajaba; ya sólo los espinosos cambronales se sostenían verdes. En cada viaje el agua del arroyo era más escasa. A la semana había tanto lodo como agua; a las dos semanas el cauce era como un viejo camino pedregoso, donde refulgía el sol. La bestia, desesperada, buscaba donde ramonear y batía el rabo para espantar las moscas.
Remigia no había perdido la fe. Esperaba las señales de lluvia en el alto cielo.
—¡Ánimas del Purgatorio! —clamaba de rodillas—. ¡Ánimas del Purgatorio! ¡Nos vamos a morir achicharrados si ustedes no nos ayudan!
Días más tarde el potro bayo amaneció tristón e incapaz de levantarse; esa misma tarde el nieto se tendió en el catre, ardiendo en fiebre. Remigia se echó afuera. Anduvo y anduvo, llamando en los distantes bohíos, levantando los espíritus.
—Vamos a hacerle un rosario a San Isidro —decía.
—Vamos a hacerle un rosario a San Isidro —repetía.
Salieron una madrugada de domingo. Ella llevaba el niño en brazos. La cabeza del muchacho, cargada de calenturas, pendía como un bulto del hombro de su abuela. Quince o veinte mujeres, hombres y niños desharrapados, curtidos por el sol, entonaban cánticos tristes, recorriendo los pelados caminos. Llevaban una imagen de la Altagracia; le encendían velas; se arrodillaban y elevaban ruegos a Dios. Un viejo flaco, barbudo, de ojos ardientes y acerados, con el pecho desnudo, iba delante golpeándose el esternón con la mano descarnada, mirando a lo alto y clamando:
¡San Isidro Labrador!
¡San Isidro Labrador!
Trae el agua y quita el sol,
¡San Isidro Labrador!
Sonaba ronca la voz del viejo. Detrás, las mujeres plañían y alzaban los brazos.
***
Ya se habían ido todos. Pasó Rosendo, pasó Toribio con una hija medio loca; pasó Felipe; pasaron unos y otros. Ella les dio a todos para las velas. Pasaron los últimos, una gente a quienes no conocía; llevaban un viejo enfermo y no podían con su tristeza; ella les dio para las velas.
Se podía tender la vista sin tropiezos y ver desde la puerta del bohío el calcinado paisaje con las lomas peladas al final; se podían ver los cauces secos de los arroyos.
Ya nadie esperaba lluvia. Antes de irse los viejos juraban que Dios había castigado el lugar y los jóvenes que tenía mal de ojo.
Remigia esperaba. Recogía escasas gotas de agua. Sabía que había que empezar de nuevo, porque ya casi nada quedaba en la higuera, y el conuco estaba pelado como un camino real. Polvo y sol; sol y polvo. La maldición de Dios, por la maldad de los hombres, se había realizado allí; pero la maldición de Dios no podía acabar con la fe de Remigia.
***
En su rincón del Purgatorio, las ánimas, metidas de cintura abajo entre las llamas voraces, repasaban cuentas. Vivían consumidas por el fuego, purificándose; y, como burla sangrienta, tenían potestad para desatar la lluvia y llevar el agua a la tierra. Una de ellas, barbuda, dijo:
—¡Caramba! ¡La vieja Remigia, de Paso Hondo, ha quemado ya dos pesos de velas pidiendo agua!
Las compañeras saltaron vociferando:
—¡Dos pesos, dos pesos!
Alguna preguntó:
—¿Por qué no se le ha atendido, como es costumbre?
—¡Hay que atenderla! —rugió una de ojos impetuosos.
—¡Hay que atenderla! —gritaron las otras.
Se corría la voz, se repetían el mandato:
—¡Hay que mandar agua a Paso Hondo! ¡Dos pesos de agua!
—¡Dos pesos de agua a Paso Hondo!
—¡Dos pesos de agua a Paso Hondo!
Todas estaban impresionadas, casi fuera de sí, porque nunca llegó una entrega de agua a tal cantidad; ni siquiera a la mitad, ni aun a la tercera parte. Servían una noche de lluvia por dos centavos de velas, y cierta vez enviaron un diluvio entero por veinte centavos.
—¡Dos pesos de agua a Paso Hondo! —rugían.
Y todas las ánimas del Purgatorio se escandalizaban pensando en el agua que había que derramar por tanto dinero, mientras ellas ardían metidas en el fuego eterno, esperando que la suprema gracia de Dios las llamara a su lado.
***
Abajo, en Paso Hondo, se nubló el cielo. Muy de mañana Remigia miró hacia oriente y vio una nube negra y fina, tan negra como una cinta de luto y tan fina como la rabiza de un fuete. Una hora después inmensas lomas de nubes grises se apelotonaron, empujándose, avanzando, ascendiendo. Dos horas más tarde estaba oscuro como si fuera de noche.
Llena de miedo, con el temor de que se deshiciera tanta ventura, Remigia callaba y miraba. El nieto seguía en el catre, calenturiento. Estaba flaco, igual que un sonajero de huesos. Los ojos parecían salirle de cuevas.
Arriba estalló un trueno. Remigia corrió a la puerta. Avanzando como caballería rabiosa, un frente de lluvia venía de las lomas sobre el bohío. Ella sonrió de manera inconsciente; se sujetó las mejillas, abrió desmesuradamente los ojos. ¡Ya estaba lloviendo!
Rauda, pesada, cantando broncas canciones, la lluvia llegó hasta el camino real, resonó en el techo de yaguas, saltó el bohío, empezó a caer en el conuco. Sintiéndose arder, Remigia corrió a la puerta del patio y vio descender, apretados, los hilos gruesos del agua; vio la tierra adormecerse y despedir un vaho espeso. Se tiró afuera, rabiosa.
—¡Yo sabía, yo lo sabía, yo lo sabía! —gritaba a voz en cuello.
—¡Lloviendo, lloviendo! —clamaba con los brazos tendidos hacia el cielo—. ¡Yo lo sabía!
De pronto penetró en la casa, tomó al niño, lo apretó contra su pecho, lo alzó, lo mostró a la lluvia.
—¡Bebe, muchacho; bebe, hijo mío! ¡Mira agua, mira agua!
Y sacudía al nieto, lo estrujaba; parecía querer meterle dentro el espíritu fresco y disperso del agua.
***
Mientras afuera bramaba el temporal, soñaba adentro Remigia.
—Ahora —se decía—, en cuanto la tierra se ablande, siembro batata, arroz tresmesino, frijoles y maíz. Todavía me quedan unos cuartitos con que comprar semillas. El muchacho se va a sanar. ¡Lástima que la gente se haya ido! Quisiera verle la cara a Toribio, a ver qué pensaría de este aguacero. Tantas rogaciones, y sólo me van a aprovechar a mí. Quizá vengan agora, cuando sepan que ya pasó el mal de ojo.
El nieto dormía tranquilo. En Paso Hondo, por los secos cauces de los arroyos y los ríos, empezaba a rodar agua sucia; todavía era escasa y se estancaba en las piedras. De las lomas bajaba roja, cargada de barro; de los cielos descendía pesada y rauda. El techo de yaguas se desmigajaba con los golpes múltiples del aguacero. Remigia se adormecía y veía su conuco lleno de plantas verdes, lozanas, batidas por la brisa fresca; veía los rincones llenos de dorado maíz, de arroz, frijoles, de batatas henchidas. El sueño le tornaba pesada la cabeza.
Y afuera seguía bramando la lluvia incansable.
***
Pasó una semana; pasaron diez días, quince... Zumbaba el aguacero sin una hora de tregua. Se acabaron el arroz y la manteca; se acabó la sal. Bajo el agua tomó Remigia el camino de Las Cruces para comprar comida. Salió de mañana y retornó a media noche. Los ríos, los caños de agua y hasta las lagunas se adueñaban del mundo, borraban los caminos, se metían lentamente entre los conucos. Una tarde pasó un hombre. Montaba mulo pesado.
—¡Ey, don! —llamó Remigia.
El hombre metió la cabeza del animal por la puerta.
—Bájese pa que se caliente —invitó ella.
La montura se quedó a la intemperie.
—El cielo se ta cayendo en agua —explicó él al rato. —Yo como usté dejaba este sitio tan bajito y me diba pa las lomas.
—¿Yo dirme? No, hijo. Horita pasa este tiempo.
—Vea —se extendió el visitante—, esto es una niega. Yo las he visto tremendas, con el agua llevándose animales, bohíos, matas y gente. Horita se crecen todos los caños que yo he dejado atrás, contimás que ta lloviéndoles duro en las cabezadas.
—Jum… Peor que esto fue la seca, don. Todo el mundo le salió huyendo, y yo la aguanté.
—La seca no mata, pero el agua ahoga, doña. Todo eso —y señaló lo que él había dejado a la puerta— ta anegado. Como tres horas tuve esta mañana sin salir de un agua que me le daba en la barriga al mulo.
El hombre hablaba con voz pausada, y sus ojos grises, atemorizados, vigilaban el incesante caer de la lluvia.
Al anochecer se fue. Mucho le rogó Remigia que no cogiera el camino con la oscuridad.
—Dispué es peor, doña. Van esos ríos y se botan...
Remigia se fue a atender al nieto, que se quejaba débilmente.
***
Tuvo razón el hombre. ¡Qué noche, Dios! Se oía un rugir sordo e inquietante; se oían retumbar los truenos; penetraban los reflejos de los relámpagos por las múltiples rendijas.
El agua sucia entró por los quicios y empezó a esparcirse en el suelo. Bravo era el viento en la distancia, y a ratos parecía arrancar árboles. Remigia abrió la puerta. Un relámpago lejano alumbró el sitio de Paso Hondo. ¡Agua y agua! Agua aquí, allá, más lejos, entre los troncos escasos, en los lugares pelados. Debía descender de las lomas y en el camino real se formaba un río torrentoso.
—¿Será una niega? —se preguntó Remigia, dudando por vez primera.
Pero cerró la puerta y entró. Ella tenía fe; una fe inagotable, más que lo que había sido la sequía, más que lo sería la lluvia. Por dentro, su bohío estaba tan mojado como por fuera. El muchacho se encogía en el catre, rehuyendo las goteras.
A medianoche la despertó un golpe en una esquina de la vivienda. Se fue a levantar, pero sintió agua hasta casi las rodillas. Bramaba afuera el viento. El agua batía contra los setos del bohío.
¡Ay de la noche horrible, de la noche anegada! Venía el agua en golpes; venía y todo lo cundía, todo lo ahogaba. Restalló otro relámpago, y el trueno desgajó pedazos de oscuro cielo.
Remigia sintió miedo.
—¡Virgen Santísima! —clamó—. ¡Virgen Santísima, ayúdame!
Pero no era negocio de la Virgen, ni de Dios, sino de las ánimas, que allá arriba gritaban:
—¡Ya va medio peso de agua! ¡Ya va medio peso!
***
Cuando sintió el bohío torcerse por los torrentes, Remigia desistió de esperar y levantó al nieto. Se lo pegó al pecho; lo apretó, febril; luchó con el agua que le impedía caminar; empujó, como pudo, la puerta y se echó afuera. A la cintura llevaba el agua; y caminaba, caminaba. No sabía adónde iba. El terrible viento le destrenzaba el cabello, los relámpagos verdeaban en la distancia. El agua crecía, crecía. Levantó más al nieto. Después tropezó y tornó a pararse. Seguía sujetando al niño y gritando:
—¡Virgen Santísima, Virgen Santísima!
Se llevaba el viento su voz y la esparcía sobre la gran llanura líquida.
—¡Virgen Santísima, Virgen Santísima!
Su falda flotaba. Ella rodaba, rodaba. Sintió que algo le sujetaba el cabello, que le amarraban la cabeza. Pensó:
—En cuanto esto pase siembro batata.
Veía el maíz metido bajo el agua sucia. Hincaba las uñas en el pecho del nieto.
—¡Virgen Santísima!
Seguía ululando el viento, y el trueno rompía los cielos. Se le quedó el cabello enredado en un tronco espinoso. El agua corría hacia abajo, hacia abajo, arrastrando bohíos y troncos. Las ánimas gritaban, enloquecidas:
—¡Todavía falta; todavía falta! ¡Son dos pesos, dos pesos de agua! ¡Son dos pesos de agua!
Etiquetas: Literatura
- La caricatura que marcó un hito como símbolo de la liberación sexual de la mujer.
- El popular y sexy personaje nació el 9 de agosto de 1930, producto de la pluma de Grim Natwick, un experimentado animador de la Walt Disney y los estudios Ub Iwerks.
- Apareció públicamente, por primera vez, en la caricatura Dizzy Dishes.
- De acuerdo a su estilo, Natwick la dibujó como un animal: era una linda poodle francesa.
- Era la novia del perro Bimbo, figura del estudio.
- Con el correr de los años se dio cuenta que se trataba de un personaje muy poco atractivo. Por eso, en 1932 decidió rediseñarla.
- Su nueva imagen cambió las orejas del perrito poodle transformadas en aros, y los rulos en un cabello muy corto, caracterizaron a una niña nerviosa y enamoradiza.
- Hacia fines de ese año, el dibujante Dave Fleicher se encargó de darle el toque final: una imagen mucho más femenina y sexy, que se conservó hasta la actualidad.
- En cuanto a su nombre, no siempre se la conoció igual. En algunas de sus primeras caricaturas era llamada “Nancy Lee” o “Nan McGrew”. En 1931 fue bautizada con el nombre actual.
Nos referimos a Betty Boop, fue el primer personaje que mostró a una mujer sensual, fue la primera en revelar su sexualidad. Con vestidos cortos de prominentes escotes, sus creadores trataron de hacer visible su faceta sexy, haciendo que los demás personajes intentaran siempre verla mientras se vestía. En la caricatura Betty Boop´s Bamboo Isle, ella apareció sólo cubierta con un collar de flores y una faldita hawaiana, bailando el hula-hula. Toda una osadía para la época, no tardó en caer sobre ella la censura.
En 1934, los guionistas debieron transformar a Betty en una corriente ama de casa, con vestidos largos y recatados, soltera y sólo acompañada de un perro llamado Pudgy. Obviamente, esto hizo caer en el abismo al personaje, que ya no atraía a su público habitual. Desapareció en 1939, y recién reapareció hacia la segunda mitad del siglo, como símbolo de la liberación sexual, en el marco del movimiento contracultural de los Estados Unidos.
A pesar de todas las críticas sobre su “promiscuidad”, los creadores trataron siempre de que el personaje, que oficialmente tenía 16 años, permaneciera “puro”. Por ejemplo, en la película Boop-Oop-A-Doop, Betty le cuenta al payaso Koko que, a pesar de ser amenazada, el malo "¡no pudo quitarme mi Boop-Oop-A-Doop!". Una manera sutil de sentar posición sobre un tema que, años después, sería la característica excluyente que haría a Betty Boop conocida en el mundo.
La propiedad de las animaciones de Betty ha ido cambiando de manos durante décadas debido a una serie de fusiones y adquisiciones corporativas. En 2006, la CBS Paramount Television controla la distribución en televisión mientras, irónicamente, la distribuidora Paramount original controla la distribución en salas aunque no ha anunciado nada por ahora. Además, el personaje de Betty Boop y la marca registrada pertenece actualmente al King Features Syndicate y a los estudios Fleischer.
La serie de Betty Boop continúa siendo la favorita de muchos críticos y la película de 1933 Snow White fue seleccionada por la Biblioteca del Congreso para preservarla en el Registro Nacional de Películas en 1994. Todavía dura la fama de Betty Boop y hay muchas referencias en diferentes lugares como la tira cómica Doonesbury, donde la novia pechugona del personaje B.D. se llama "Boopsie".
¿Podemos decir que Betty es el ícono de la liberación femenina?
¡Hasta pronto!
Etiquetas: Personajes
Situado en el Himalaya se encuentra el Estado de Nepal, fue reino hindú (el único) hasta la reciente fecha del 18 de mayo de 2006, cuando fue declarado estado secular. Se en el continente asiático específicamente en el centro-sur, compartiendo frontera con El Tíbet (República Popular China) y la India.
Su historia ha sido accidentada, ya que han abundado asesinatos múltiples en sus dinastías monárquicas, por ejemplo, en 1846 ocurrió la masacre Kot de Katmandú, que cortó la dinastía Shah asesinando varios cientos de príncipes, tomando el control Jung Banadur Rana.
Otra masacre relatada por oficiales gubernamentales de Nepal, el 1 de junio de 2001, el príncipe heredero Dipendra, tras una salida nocturna, mató a sus padres, el rey Birendra y la reina Aishwaryaen, en el palacio real así como a su hermano, hermana, dos tíos y tres tías, antes de ponerse el arma en la sien. Sin embargo, su intento de suicidio no fue inmediatamente efectivo, y aunque cayó en estado de coma, fue proclamado rey (según la tradición nepalesa) en su cama del hospital. Murió tres días más tarde. Tras la muerte del rey Dipendra, su tío (el hermano del rey Birendra), Gyanendra, fue proclamado rey el 4 de junio de 2001.
Bueno, dejemos la sangre atrás, veamos las mejores cosas de Nepal. La cultura de Nepal se encuentra influenciada por la cultura india por el sur y la tibetana por el norte. Se pueden apreciar varias similitudes en cuanto a vestimentas, forma de vida, lenguaje y comida.
Lo mejor de Nepal es que es uno de los países más ricos del mundo desde el punto de vista de la biodiversidad, debido a su ubicación geográfica y a su gran variación de alturas. La elevación del país varía de los 60 metros sobre el nivel del mar, al punto más elevado de la Tierra, el monte Everest de 8.848 metros, todo ello en una distancia de 150 km, lo que origina unas condiciones climáticas que fluctúan de lo subtropical a lo ártico.
Nepal es un rectángulo de unos 600 por unos 200 km de ancho, con un área de 147.181 km². Su territorio es normalmente dividido en tres zonas: la montaña, las colinas y la zonas del Terai. Estos anillos ecológicos expandidos en dirección este - oeste es cortado por la cuenca de los varios rios que nacen en las montañas. La región de las montañas contiene el punto más alto sobre la tierra, el Monte Everest (Sagarmatha en nepalí), en la frontera con China, alcanzando los 8.844 metros, según el Buró Estatal de Topografía y Cartografía China en 2005 u 8.850 metros según un estudio realizado por científicos Norteamericanos en 1999. Ocho de las diez montañas más altas sobre la tierra se ubican en el reino.
Nepal, ocupando sólo el 0,1% de la Tierra, es el hogar de:
- el 2% de todas las plantas con flores del mundo.
- el 8% de la población mundial de pájaros.
- el 4% de los mamíferos de la Tierra.
- 11 de las 15 familias de mariposas del mundo.
- 600 familias de plantas autóctonas.
- 319 especies de orquídeas exóticas.
No es una nación desarrollada, pero tiene riquezas inolvidables, siendo su ícono el gigante del Himalaya. El Everest.
¡Hasta pronto!




